Saturday, July 16, 2011

Las Siete Maravillas del mundo.

Hace cuatro años, me propuse la traducción de una obra pequeña -y posiblemente, espúrea- de Beda el Venerable.

Por distintas razones no pude emprender la traducción de esa página, y de hecho, mantener este blog en buena medida tampoco me ha sido posible. Aunque la traducción en cuanto tal es una tarea que llevo a cabo cotidianamente -siquiera en la forma de traducción descarnada de títulos, frontispicios y tablas de materias de libros casi olvidados- el actualizar este blog hoy me parece imposible, y una tarea inabordable.

Con todo, recientemente Internet Archive digitalizó la Patrología Latina de Migne, con una excelente toma del Tomo XC. En dicho tomo aparece el texto que me propuse alguna vez traducir.

También dicho servicio digitalizó previamente los trabajos de Giles y sus traducciones de las obras de Beda. Entre dichas traducciones figura también el texto mencionado, con notas al pie que facilitan el entendimiento -y aumentan el vértigo- circundante a las Siete Maravillas del Mundo.

Dejo infra imágenes de los textos mencionados. Aumenta el sentimiento de vértigo que un par de párrafos en la edición de Migne, requieran prácticamente dos páginas y media de la traducción de Giles. Supongo que esto para mayor comodidad del lector, aunque ambos ya leídos y sopesados en la distancia de los años, nos resultan lados simultáneos de una moneda actualmente invaluable.








Friday, September 17, 2010

Sirakova. Author, audience and literary purpose in translating ancient texts.


POMOERIVM 3 (1998) ISSN 0945-2354
Yoana Sirakova (Sofia)
AUTHOR, AUDIENCE AND LITERARY PURPOSE IN TRANSLATING ANCIENT TEXTS
 
The theoretical research of translating process deals with one important problem: the problem of the nature of the translation act. Translation is a fact of bilinguism, where two structures get in contact and interact with each other. There arises the question to what extent these structures could remain intact and how strong their influence on each other is.
Translation is an idiosyncratic process. As far as translating ancient texts is concerned we may define it as a literary process, based upon linguistic procedures. The question of adequacy of literary translation from Latin can be considered from two point of views: grammatically and lexically. Attaining grammatical adaptability is the easier task. This relative ease is predetermined by the target language structure, which imposes by itself the modification of rules in the act of transformation. Changes of word order, the substitution of noun forms with verb forms, the substitution of pronoun forms into noun forms is inevitable.
The accommodation of source language lexical structures to the target language semantic requirements causes more difficulties to translators. The differences, these difficulties result from, ca be observed on three lexical levels: the first one is the level, where we can easily discover the necessary equivalent; the second one is the level, where are included denominations, signifying different objects in different cultures, yet having the same functions; the third level contains specific cultural attribute (realia), where it is impossible to avoid target forms and expressions, especially if deep differences exist in cultural type.
The textual meaning is constructed in a different literary manner in various languages. The content substance may be the same in diverse languages, but it is inseparably connected to the content frame, which varies according to languages and their syntactic and morphological rules. This is because every language system makes in itself an analysis of the exterior world and this analysis is specific and different from other languages analyses. The content and language frame of human spiritual life cannot be separated. Every language makes its own structure according to the world it reflects. The inherent difference expressed in various languages creates the greatest obstacle in translation. Every language builds its proper concept of the world. Arguments for that could be discovered on the lexical levels of languages.

Yoana Sirakova - Author, Audience and Literary Purpose in Translating Ancient Texts

Monday, March 01, 2010

Verniolles. Essai sur La Traduction. 1856.

La Traduction considérée comme la principal exercise des classes supérieures par M. L'Abbé J. Verniolles, Professeur de Rhétorique au Petit Séminaire de Serviéres. Paris-Nimes. 1856.


essaisurlatradu00verngoog - Verniolles. Essai sur La Traduction. 1856.

Wednesday, February 24, 2010

Traducciones. Jerónimo y Rufino. Por JEAN GRIBOMONT.

Desde los comienzos de la historia en el Lacio y Etruria,
la civilización urbana surge del molde del mundo
oriental, y las armas, los aderezos o los vasos que encierran
sus tumbas son objetos de importación o copian (traducen)
modelos importados. De ello es muestra, y muy prometedora,
la aparición de la escritura en el siglo VII a. de C.
Cuando Roma se encumbra y extiende sus conquistas, el
arte y la literatura clásicas se atienen al mismo principio: el
griego no es sólo la lengua de la mano de obra servil y del
mundo de los negocios, sino que es también la lengua que
estudian en primer lugar, antes del latín, los hijos de la
aristocracia.
A partir de finales del siglo i de nuestra era, el griego
retrocede, y en el siglo IV desaparece en Occidente; y si
hasta Carlomagno, y aún más tarde, Roma sigue recibiendo
de Oriente, lo hace en medida siempre decreciente. ¿Habría
que achacarlo a la interrupción de la importación de esclavos
orientales, a la orientación del comercio hacia centros
más florecientes, como Constantinopla; a la evolución de
Occidente hacia una economía cerrada en sí? En todo caso,
la división política y administrativa es, a la vez, causa y
efecto.
Durante el mejor período clásico, los espíritus más helenizados
muestran un desvelo altivo por el latine loqui, y
el verdadero humanismo libera la cultura romana. A medida
que el griego retrocede, sobre todo en ambientes cristianos,
se multiplican las traducciones literales, a veces serviles;
se cae en la cuenta de la distancia que se está
creando, y se tiene prisa por acumular el patrimonio del
que habrá de vivir la Edad Media. Nadie era ya capaz,
como Terencio o Cicerón, de transponer, adaptar y asimilar
en profundidad, y era, asimismo, pasado el tiempo en
que rétores y filósofos se agolpaban en la corte de Roma
para hacer ostentación de prestigio y de panegíricos.
A fines del siglo IV existía aún en torno al Senado, en
el círculo neoplatónico de Macrobio, una reducida élite
capaz de comentar Virgilio y el Sueño de Escipión con la
ayuda de la literatura platónica griega, como ha demostrado
P. Courcelle. En la Iglesia, la situación es diversa;
hay intercambios personales; Atanasio en Roma, Tréveris
y Aquileya; Hilario en Asia Menor; por otra parte, no faltan
un Ambrosio o un Mario Victorino, o centros de cultura
en Roma y Milán, capaces de sacar partido con mano
maestra de las letras griegas.
Para tratar de las traducciones y adaptaciones realizadas
en el siglo IV es preciso remontarse a los orígenes de la
literatura latina cristiana. Fuera de la tradición religiosa
cristiana no conocemos ambiente alguno que haya concedido
tan grande importancia a la transmisión escrupulosa y
fiel, superando las barreras lingüísticas, de un libro sagrado;
y es un fenómeno del que son protagonistas grupos
de cultura modesta, incapaces de procurarse acceso directo
a textos canónicos procedentes de un ambiente tan alejado
en el tiempo y en el espacio, pero deseosos de comunicar
su contenido al mundo occidental.




Gribomont - Traducciones - Jeronimo y Rufino

Monday, February 22, 2010

Styles of translation – an example from Isidore of Pelusium

Roger Pearse detalla el proceso que existe alrededor de una traducción/interpretación sobre textos de Isidoro de Pelusia.

Lo importante de este comentario -a pesar de su brevedad- es el planteamiento de un problema real, y las distintas soluciones y perspectivas desde las cuales puede abordarse la traducción de textos serios, que no por serios están 'a priori' exentos de vericuetos estéticos, lógicos, e incluso ideológicos.

Tuesday, February 09, 2010

La mejor manera de aprender a traducir...

...es traduciendo.

Actualmente trabajo en un resumen de cierta controversia que se desarrolló a principios del siglo XX, en cierto ámbito cultural francés, que involucró editores, editoriales, colaboradores, periódicos, correspondencia cruzada.

Los avances de tal proyecto están disponibles vía Scribd:



Francisco Arriaga. Graffin, Nau, Chabot, Evetts y Seybold: Resumen de una controversia.

Sunday, May 24, 2009

Les hérétiques italiens aux XIIIe et XIVe siècles

Les hérétiques italiens aux XIIIe et XIVe siècles[1]
Dans la lutte entre les empereurs et les papes, l'opposition faite à ces derniers ou se résolvait en une hérésie, ou tout au moins minait l'autorité pontificale. A chaque explosion de ces démêlés féconds en incidents, le peuple venait en personne exposer ses intérêts et exercer ses droits, dans la lice oùjadis ne discutaient que les barons, les capitaines et les rois. C'est alors, qu'au moment où il va disparaître, on voit s'accentuer davantage le caractère de ce moyen âge que nos grands savants croient pouvoir se dispenser d'étudier, en déclarant qu'il ne mérite pas leur attention.
En effet, une époque comme la nôtre, toute monarchique, toute enfermée dans un réseau de lois, de décrets et de plébiscistes, où l'habitude de se courber devant les agents du pouvoir fait perdre celle de s'incliner devant Dieu, peut difficilement comprendre ce moyen âge où dominait la plus grande et la plus libre diversité d'opinions. Elle a peine à se représenter une aristocratie attachée à des titres historiques, et une démocratie occupée déjà de tous les problèmes et de toutes les expérimentations modernes; une société qui ne pouvait souffrir de dépendance, et qui cependant rendait hommage à la valeur de ces hommes qui, doués de passions énergiques pour entreprendre avec audace et accomplir des actes violents, allaient ensuite chercher la paix au fond d'un cloître, 'pour y expier les crimes de leur fierté, ou pour mettre un intervalle entre les tempêtes de la vie et le repos éternel; une société dont l'ignorance était entretenue par des spectacles étranges, par des croyances bizarres, qui, cependant, avide de savoir, se passionnait pour tout ce qui avait nom de science qui, ne se connaissant pas elle-même, avait soif de trouver un lien harmonieux entre les institutions sociales, et sentait le besoin de se laisser guider, si elle ne pouvait se faire éclairer. Delà cette affluence dans les universités pour écouter les grands savants; de là cette facilité à accepter le miracle comme un phénomène ordinaire; l'austérité de la vie et l'exagération dans les pénitences s'alliant à une licence désordonnée des pratiques impies et sordides jointes à des dévotions pleines d'amour; la manie de la nouveauté avec l'attachement aux vieilles coutumes l'ingénuité des peuples nouveaux mêlée à la corruption raffinée des races retombées dans l'enfance.
Le christianisme, qui enseignait des préceptes de la morale la plus pure en contradiction avec le caractère et l'état de cette société, et qui en prescrivait l'observance au moyen de fortes institutions, voyait se produire des situations bien étranges et des contrastes bien dramatiques l'ordre à côté de l'anarchie, la sainteté à côté du déréglement des moeurs, la charité à côté de la férocité, et de sublimes conceptions réalisées par des moyens sauvages, par exemple dans les croisades; en somme, la barbarie tempérée par le christianisme, et le christianisme souillé par la barbarie. 
La multitude vivait au jour le jour sans réfléchir; le plus grand nombre passait son existence dans l'épouvante et la consternation, mais quelques-uns cependant raisonnaient; et l'on s'écarte par trop de la vérité quand on se figure qu'aucun doute n'avait été soulevé contre la foi depuis l'extinction du rationalisme antique jusqu'à l'apparition du rationalisme moderne. Déjà au treizième siècle, avec Frédéric II, nous rencontrons le penseurincrédule qui rejette le fondement même des dogmes, qui croit que toutes les religions sont des inventions humaines et que l'une vaut l'autre; nous reconnaissons l'indifférence et le naturalisme, dérivant de la science arabe, et dont le livre des -Trôis imposteurs est l'expression complète.

[1] Nous devons la communication de cetravail àl'obligeance de M. César Cantù.
L'illustre historien, qui veut bien nous accorder sa précieuse collaboration, va publier, dans quelques mois, chez Adrien Le Clère, un ouvrage considérable sur les Hérétiques d'Italie, dont la traduction est due à MM.Anicet Digard et Edmond Martin. Le présent article en est extrait.(Note de la rédaction.)